Los Asuntos Inconclusos
- Julia

- 8 jun
- 1 min de lectura
Suelo decir a mis pacientes que la vida solo sucede en el presente: Disfrutar, concentrarnos, crear, conectar con alguien... pero a veces algo no nos lo permite: escenas del pasado, un enfado, una injusticia, ansiedad, pensamientos incontrolables...
Son experiencias que, de alguna manera, siguen abiertas y continúan reclamando energía de nuestro organismo.
Todo lo que no está cerrado ejerce una presión para cerrarse.
Y parte de nosotros se queda insistiendo ahí: intentando resolver, reparar o evitar algo.
A veces, cerrar un asunto implica expresarlo. Otras, hacer algo al respecto. Y otras, aceptar que no hubo reparación posible, haciéndonos cargo del dolor que eso genera.
Si me responsabilizo de concluir ese asunto, la energía deja de quedarse atrapada ahí.
Y poco a poco, vuelve la sensación de presencia, de tener más espacio interno para vivir lo que está pasando ahora, en la vida, en el presente... Para pensar con claridad, conectar, disfrutar o simplemente, descansar.



Comentarios